Si bien está "viviendo después del cáncer de mama", la fatiga todavía puede formar parte de su vida. Esto sucede porque perduran los efectos de la cirugía, la radiación y la quimioterapia. Puede pasar bastante tiempo antes de que el cuerpo se reponga. Tenga paciencia. En algunas mujeres la fatiga dura sólo unas semanas. En otras, puede durar más de un año. Después del cáncer de mama muchas mujeres tienden a volver a su vida normal de manera abrupta pensando que son lo suficientemente fuertes como para hacer todo lo que solían hacer. Pero es importante dar al cuerpo tiempo para sanarse.
En este momento, su tarea es escuchar a su cuerpo y darse un respiro. No piense que tiene que ser la "supermujer" ahora que ha superado la etapa de la batalla.
Todos tenemos días cuando nos sentimos excesivamente cansados. Pero la fatiga no es lo mismo que sentir cansancio. Cuando está cansada, generalmente se siente mejor después de un sueño reparador. La fatiga es una falta constante de energía, una debilidad que abarca todo el cuerpo. También puede estar acompañada de una pérdida de interés en la gente y en las cosas que normalmente le gusta hacer.
De dónde surge la fatiga: En las mujeres que han padecido cáncer de mama, la fatiga generalmente surge de la preocupación, el diagnóstico, el tratamiento, otras condiciones médicas y grandes cantidades de otra carga emocional como el estrés. A menudo la realidad del diagnóstico golpea a las mujeres sólo después de que todo ha pasado porque es la primera vez que tienen un momento para detenerse y pensar. Esto puede crear aún más fatiga.
Problemas médicos que pueden causar fatiga: Después de la cirugía, que altera el ritmo normal del cuerpo, generalmente aparece la fatiga. En la mayoría de los casos, habitualmente dura más tiempo del deseado. Con la radiación, la fatiga tiende a acumularse durante el tratamiento y además puede durar un tiempo prolongado. Después de la quimioterapia, la fatiga puede ser mayor porque los conteos de las células sanguíneas están en su valor más bajo.
Las náuseas y el dolor, así como también la medicación para el dolor pueden agotar rápidamente su energía. Asimismo, la fatiga puede ser el resultado de cambios en el apetito, el patrón de alimentación o dieta, el aumento de peso, la falta de ejercicio, la menopausia prematura y los problemas para dormir.
Los sofocos también pueden agotar su energía. Cuando la despiertan en la mitad de la noche, pierde muchas horas de sueño reparador. Si los esteroides son parte de su régimen de tratamiento, es probable que tampoco obtenga un descanso adecuado. Aunque esté durmiendo más de 8 horas, posiblemente no sea suficiente porque los esteroides interfieren en el sueño profundo y reparador.
Maneras de controlar la fatiga:
Escuche a su cuerpo: la fatiga es la manera que tiene su cuerpo de decirle que detenga sus actividades. Combatirla sólo la agotará más. Acepte las señales de advertencia y deje de tratar de hacer más de lo que necesita. Siéntese. Medite. Escuche su respiración. Si esto le parece demasiado para usted, camine, disfrute de la caída del sol, simplemente haga cosas que la ayuden a relajarse.
Haga ejercicio: hacer una actividad física tres veces a la semana durante por lo menos 30 minutos reforzará su energía y reducirá la cantidad de sofocos que pueda tener. Es más probable que después logre dormir mejor. Como siempre, debe consultar a su médico antes de iniciar o modificar un programa de ejercicio.
Obtenga una buena nutrición: coma correctamente y beba mucha agua. Coma alimentos con bajo contenido de grasa cuantas veces sea posible y trate de comer porciones más pequeñas.
Duerma siestas: si necesita descansar un rato, no duerma más de 30 minutos por vez y hágalo antes de las 2 de la tarde. Despertarse atontada significa que ha descansado demasiado tiempo.
Mantenga una rutina: trate de mantener un programa diario coherente yendo a la cama y levantándose a la misma hora todos los días.
Elimine el estrés: tome conciencia de lo que más la estresa y luego trate de ingeniárselas para hacer que las cosas le resulten más fáciles. No tenga miedo de pedir ayuda.
Limite el consumo de cafeína: no tiene que dejar de tomar cafeína por completo, pero trate de evitarla por la tarde y a la noche.
No se olvide del sexo: una encuesta reciente encontró que el sexo era el segundo mejor remedio para los problemas del sueño.
Delegue: ésta es su oportunidad de aprovecha la buena voluntad y las amistades que construyó en el pasado. En otras palabras, ¡deje que otra persona lave los platos!
Visite a su médico: la mayoría de las causas médicas de la fatiga son tratables. Su médico averiguará cuáles son los factores que contribuyen a su fatiga y elegirá el tratamiento adecuado.
¿Cuándo terminará? Realmente la fatiga no tiene fecha de vencimiento. Una norma general es que dura lo mismo que el período desde el diagnóstico hasta el fin del tratamiento. Por lo tanto, si su diagnóstico y cirugía llevaron cuatro meses, seguidos de seis meses de quimioterapia, tal vez necesite 10 meses para recuperarse de la fatiga. Sin embargo, se conocen casos en que la fatiga relacionada con el tratamiento del cáncer de mama se prolongó durante años, aunque se haga todo lo posible por eliminarla.
Weiss, M. and Weiss, E. Living Beyond Breast Cancer: A Survivor's Guide for When Treatment Ends and the Rest of Your Life Begins. New York: Three Rivers Press; 1997. p 275-276.